Desde el momento en el que te levantas, le acecha; Desde debajo de tu cama, desde el armario, desde tu mente.Poco a poco, te va persiguiendo a lo largo del día, y apenas lo notas. Vuelve los colores más negros, cambiándolos, haciendo que te pierdas.
Y cuando vuelves a acostarte es cuando ataca.
Atraviesa cada fibra de tu piel, cada músculo, y se te cala en los huesos. Te empieza a invadir una sensación fría, que saca tus más ocultos miedos en medio de la noche, provocando gritos de desesperación, de pánico y de ayuda. Consiguiendo que muerdas la almohada para no temerte a ti mismo, y que te seques las lágrimas en las sábanas, cómplices y compañeras de tus peores (y mejores) momentos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario