De junio a agosto yo todavía andaba en una nebulosa. No salía agua por las cañerías en el apartamento y la nueva nevera estaba vacía, pero drogas sobraban. Ni cuenta me daba de cuán volada andaba; tragar dos o tres pastillas con vodka o encender un pito de marihuana se convirtieron en gestos automáticos que mi mente no registraba. Mi nivel de consumo era ínfimo, comparado con el de los demás a mi alrededor. lo hacía por diversión, podía dejarlo en cualquier momento, no era adicta, o eso creía.Me acostumbré a la sensación de flotar, a la niebla embrollándome la mente, a la imposibilidad de terminar un pensamiento o expresar una idea, a ver esfumarse las palabras del vasto vocabulario antes aprendido.
En mis escasos destellos de lucidez recordaba el propósito de rehacer mi vida, pero me decía que ya habría tiempo para eso. Tiempo. ¿Dónde se escondían las horas? Se me escurrían como sal entre los dedos, vivía en un compás de espera, pero no había nada que esperar, sólo un día exacto al anterior.

E dicho que soy adicta no que tenga un problema...
ResponderEliminarA esta entreda la frase le paga...
Me encanta :)